EN PRIMERA LÍNEA DE LA MINERÍA DE LITIO

YLNM-Litio - Comunicado #1
FECHA: 22 Septiembre 2021
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INTRODUCCIÓN: dónde estamos

Sí a la Vida No a la Minería/ Yes to Life No to Mining – Litio es un grupo internacional de personas de todo el mundo que se enfrentan directamente a los daños de la extracción de litio o forman parte de organizaciones que trabajan junto a estas comunidades afectadas en primera línea.

Constituimos una red voluntaria para compartir experiencias, perspectivas, conocimientos, recursos, acción y solidaridad. Con diferentes orígenes y etnicidades, nos hemos comprometido a trabajar de forma inclusiva y a respetar los derechos de todas las personas, independientemente de su sexo, género, raza, etnia, clase o religión. Compartimos la necesidad de abogar por el respeto y el bienestar de todas las comunidades y ecosistemas, pueblos y otros seres naturales (también otros no humanos) que se enfrentan a las minas de litio. Imaginamos la transformación futura como guiada por la priorización de los derechos de las comunidades y la Naturaleza.

Nuestros testimonios provienen de la primera línea: áreas naturales y culturales vivas de la Tierra expuestas a la minería y/o exploración de litio. Este es nuestro primer comunicado (julio 2021) y esperamos que escuchando nuestras resistencias y nuestro compromiso con un futuro más justo y sostenible, nuestras voces lleguen a responsables de la toma de decisiones, a la clase política, a los gobiernos, a la industria y a todos aquellos que se preocupan por el planeta y por toda la vida en el mismo.

PREÁMBULO: sobre la ”transición energética’’

Los seres humanos siempre han tenido necesidades materiales.

Necesitamos un enfoque verdaderamente transformador para satisfacer estas necesidades sin destruir las fuentes de nuestra vida, el agua, el aire, el suelo y la biodiversidad, ni socavar la capacidad de nuestra sociedad para lograr un mundo justo y compasivo.

Los seres humanos siempre han interactuado con sus entornos naturales. La forma en que se producen estas interacciones puede ser muy diferente, desde una extracción lenta y menos intrusiva hasta una rápida y a gran escala. La minería moderna es generalmente muy destructiva y no incluye la necesidad de equilibrio, reciprocidad y conciencia en la forma en que los humanos extraemos recursos naturales del medio ambiente.

«El extractivismo es un modelo económico y de desarrollo alimentado por la explotación insostenible de la naturaleza -desde los metales, los minerales y los combustibles fósiles hasta la tierra, el agua y los seres humanos. Este modelo se hace posible por la suposición ideológica de que la Tierra, las personas menos poderosas y la vida no humana son recursos que deben ser explotados en beneficio de los humanos más poderosos, sin límites ni consecuencias».

Es un modelo que se basa en la falta de consentimiento, y se fundamenta en una división desigual del trabajo y los privilegios entre el centro y la periferia, las regiones desarrolladas y las menos desarrolladas del mundo, en particular entre el Norte y el Sur Global, así como al interior de estas geografías. Las relaciones de mutualidad y reciprocidad son clave para la salud de la Tierra y sus comunidades.

Al intentar frenar nuestros climas cambiantes, todos los pueblos soportarán una carga, pero las dificultades se deben soportar de forma equitativa. Creemos que es injusto que un grupo de personas que no está dispuesto a cambiar su estilo de vida imponga a otro las consecuencias negativas de una extracción agresiva para poder mantener su modo de vida basado en un uso intensivo de recursos.

En todo el mundo se han desarrollado propuestas para cumplir con la reducción de las emisiones de CO2 y mitigar el cambio climático, y se han puesto en marcha algunas políticas y estrategias  en tiempos extremadamente cortos y con procesos de consulta limitados o sin debate público. Nada más lejos de una «transición energética verde».

Publicitada como la panacea frente a la crisis climática y como una solución para salir de la dependencia de los combustibles fósiles, esta llamada «transición verde» está destinada, de hecho, a aumentar la demanda de los que llaman metales y minerales «estratégicos» o «críticos» y conducirá a un aumento de la minería mundial a una escala sin precedentes. La minería y el procesamiento de metales y minerales se encuentran entre los principales impulsores del cambio climático a través de las emisiones de GEI asociadas, además de otros impactos importantes sobre la Naturaleza, la toxicidad sobre la ecología y sobre los seres humanos. Y lo que es más importante, estos impactos están aumentando rápidamente. El Panel Internacional de Recursos ha informado de que el cambio climático y los impactos de las partículas (PM) sobre la salud humana se han duplicado en el período 2000-2015, lo que corresponde al doble de la producción de metales. El uso de metales en la fabricación y consumo de los productos contribuyen en gran medida a los impactos. La generación de «energía verde» es más intensiva en infraestructuras, por lo que requerirá aún más metales y minerales. Por tanto, es difícil ver cómo el aumento de la actividad minera puede mitigar el cambio climático.

El cambio climático y la pérdida de biodiversidad están interrelacionados y es probable que el impacto previsto en la pérdida de biodiversidad a causa de la minería para satisfacer la demanda mundial de estos minerales y metales supere a los que se evitarían con la mitigación del cambio climático relacionado con los combustibles fósiles. Además, los impactos de la minería en cuanto al espacio que requiere podrían tener consecuencias catastróficas en los acuíferos y suministros de agua subterránea globales, por lo tanto también en la seguridad hídrica y alimentaria, y catalizar un conflicto significativo.

Las nuevas tecnologías, como las baterías para alimentar los vehículos eléctricos, han proyectado un mayor uso de materias primas procedentes de la minería como litio, cobalto, níquel, manganeso, tierras raras y grafito, así como hierro y cobre, por ejemplo. Muchos de los metales y minerales asociados a los vehículos eléctricos y a la «energía verde» suelen proceder de minería contaminante y tienen consecuencias sociales y ambientales negativas. El «Tracker de Minerales para la Transición» del Centro de Recursos para Empresas y Derechos Humanos  registró un total de 276 denuncias de abusos de los derechos humanos a lo largo de diez años, entre 2010 y 2020, por parte de empresas que extraen minerales de transición. Aunque casi la mitad de las empresas tienen una política pública de derechos humanos, la mayoría tiene alguna acusación de abuso de los derechos humanos en su contra, lo que pone de relieve la grave desconexión entre lo que las empresas dicen y lo que realmente hacen.

Es importante destacar que el impulso de los llamados «minerales estratégicos» está fomentando la noción y la práctica de «zonas de sacrificio» en las que las comunidades y el medio ambiente se consideran prescindibles para conseguir un bien mayor.

Quién determina este «bien» y a quién se debe sacrificar y, en particular, quién tiene voz en su valoración y alcance son preguntas que creemos que todo el mundo debería plantearse urgentemente.

PROBLEMA: Extracción de litio repite viejos patrones

Nuestras comunidades y su entorno natural están expuestas o amenazadas por los muchos impactos sociales y medioambientales que causan las operaciones de extracción de litio, desde la exploración y la explotación hasta el procesamiento.

Como ocurre con la mayoría de las extracciones modernas, observamos que la minería y el procesamiento del litio provocan daños permanentes e irreparables en los sistemas hídricos naturales. Los impactos dramáticos en el medio ambiente son particularmente evidentes con la minería de salmuera/agua, como se puede ver en los salares y humedales altoandinos de Chile y Argentina, y pronto en Bolivia. Muchos de los proyectos que afectan o amenazan a nuestras comunidades se desarrollan en las inmediaciones de importantes depósitos naturales de agua y puntos calientes de biodiversidad.

El agua es esencial para toda vida, un derecho humano fundamental, pero el acceso al agua está amenazado por políticas estatales neoliberales, regulaciones, la corrupción, el calentamiento global y transformaciones de la ecología.  La mitad de la población mundial vivirá en zonas con estrés hídrico en 2025, los niveles de agua subterránea están descendiendo en todo el mundo y se prevé que el agotamiento y la contaminación de las aguas subterráneas sea el mayor problema para los recursos hídricos en los próximos 30 años. 

La escasez de agua puede desencadenar conflictos y limitar la producción de alimentos, por lo que creemos que el agua es un recurso que se debe valorar y proteger a toda costa.

Cuando observamos las minas de litio existentes y sus infraestructuras, vemos que no sólo afectan a los cursos de agua y a la calidad del agua, sino que también provocan la fragmentación del paisaje e impactan directamente y reducen en sus proximidades las posibilidades de otros medios de vida y usos de la naturaleza más sostenibles y duraderos, como la agricultura y el turismo. Los impactos espaciales de la minería más allá del lugar de extracción rara vez se cuantifican. Por ejemplo, las estructuras y relaciones comunitarias en los salares andinos son en gran medida la mayor víctima de la minería del litio, junto con una importante pérdida de biodiversidad: aves singulares, insectos, polinizadores y fauna microscópica que se encuentran en la base de la cadena trófica se encuentran directamente en peligro, a menudo en zonas ecológicas ya muy sensibles.

La regeneración de los ecosistemas que dependen de otras especies para su salud, y que proporcionan sustento a comunidades indígenas y rurales, son auténticas herramientas vivas contra el cambio climático.  Paradójicamente, estos instrumentos vivos se ven amenazados por la expansión de la explotación del litio y de metales como el cobre, el níquel, las tierras raras, el cobalto, la plata y el oro.

A quienes formamos parte de comunidades que se oponen a la extracción de litio se nos acusa de impedir hipócritamente la mediación del cambio climático, cuando en realidad nuestras vidas y nuestra gestión del medio ambiente ya son testimonio de nuestro compromiso con una vida más sostenible. Proporcionamos al mundo ejemplos y modelos de prácticas sostenibles. En lugar de valorar nuestros entornos y estilos de vida sostenibles, se considera que se pueden sacrificar nuestras comunidades y el medio ambiente.

Los proyectos de litio se están imponiendo a la fuerza y se nos imponen a nuestras y a otras comunidades sin transparencia ni toma democrática de decisiones. Esto conduce a menudo  a la fragmentación social y al conflicto dentro de las comunidades. Desde julio de 2021, se han establecido o se están desarrollando proyectos clave de litio en Chile, Argentina, Bolivia, España, Portugal, Nevada y Serbia sin consentimiento libre, previo e informado de las poblaciones indígenas ni una consulta democrática adecuada con las comunidades locales. En algunos casos, en lugar de recurrir al respeto del Convenio 169 de la OIT , las empresas de litio decidieron utilizar dinero para silenciar a actores clave y a la oposición, perpetuando la ruina medioambiental y el apartheid climático.

Las empresas mineras están ocupando agresivamente el espacio político, a menudo con la complicidad de funcionarios electos, y cuentan con el apoyo de fondos internacionales de desarrollo para promover su agenda de la llamada «minería verde». Lo hacen sin compartir información relevante, sin llevar a cabo consultas sólidas, y sus promesas han sido y/o están demostrando estar huecas.

Evidencias de que la industria minera va en contra del interés público se observan recientemente durante la pandemia de Covid 19, con proyectos mineros que siguen avanzando a toda velocidad, aumentando los riesgos para la salud de comunidades a menudo vulnerables, especialmente indígenas. En muchos casos, las restricciones impuestas por gobiernos a organizaciones sociales y al movimiento popular han sido utilizadas por la industria minera para seguir desarrollando e incluso acelerar los proyectos mineros sin el debido escrutinio público y ni los procesos de participación necesarios. Esto ha sido posible porque la industria promovió y afirmó la minería como un «servicio esencial», sin debate público ni discusión democrática sobre el tema. De hecho, muchas empresas mineras se han situado en  espacios nuevos creados por la pandemia para proporcionar ayudas localizadas, como el transporte a clínicas Covid, posicionándose así como «salvadoras» de las comunidades locales. Esto tiene el efecto de que se cierra aún más el espacio político necesario para desafiar a las empresas mineras que abusan de los derechos humanos y no cumplen con las leyes. Además, se erosiona la gobernanza en torno a las empresas extractivas, ya que éstas se acercan y ocupan zonas que son competencia del Estado y de los proveedores de servicios de las autoridades locales.

No consideramos que las empresas mineras sean salvadoras, que su motivación sea traernos salud o desarrollo sostenible. Por el contrario, vemos que cediendo a la presión combinada de las empresas y los políticos, las personas y la naturaleza se ven sacrificadas a la industria minera por nuestros propios gobiernos. Nos han abandonado para «negociar» planes de compensación con empresas mineras sin escrúpulos, nos han obligado a perder nuestros medios de vida, nos han reasentado a la fuerza y/o nos han dejado vivir expuestos a los efectos directos a largo plazo de las operaciones de minería y procesamiento, como la contaminación del agua, del suelo, del polvo en suspensión y del ruido.

A medida que las empresas mineras avanzan en sus agendas y proyectos, se espera que aceptemos una escandalosa falta de estudios independientes científicos y técnicos, como los que nos permitirían comprender, entre otras cosas, la hidrología de nuestras cuencas locales. De ahí que carezcamos de una evaluación adecuada de los impactos de las minas. Por ejemplo, de la extracción de agua/salmuera durante la extracción de litio propuesta y su posible efecto en nuestro acceso al agua, así como de la reinyección de las aguas procesadas contaminadas en las vías fluviales y acuíferos locales. Observamos que el principio de precaución no se ha respetado en ninguno de los proyectos de litio en curso, y una total falta de responsabilidad cuando se trata de empresas que producen daños permanentes e irreparables en los ecosistemas.

Como ocurre con toda la minería, los proyectos de litio también afectan al patrimonio cultural y a lugares sagrados, patrimonio de la humanidad, y a la capacidad de acceder a ellos y disfrutarlos para nuestras y las futuras generaciones. (Ver en los casos, por ejemplo: Cáceres, Jadar, Thacker Pass)

Estos impactos destructivos de la minería, y los costes asociados a la destrucción social y medioambiental que  la minería  inevitablemente provoca -costes que nos trasladan directamente a las comunidades a través de la pérdida de nuestras tierras, agua y medios de vida- no se exponen ni se tienen en cuenta en las brillantes narrativas «verdes» de la industria minera. Tampoco son visibles en el brillante futuro energético «limpio» de los anuncios de coches eléctricos, supuestamente libres de emisiones, sin fisuras en su oferta de una experiencia urbana de la era espacial de alta tecnología.

El  impulso actual para aumentar la extracción de litio se apoya totalmente en la narrativa para una transición de «energía verde», que está siendo elaborada y comercializada globalmente por la industria minera transnacional bajo la ilusión de que el sector está listo para ofrecer una «minería verde» responsable. En realidad, la industria no ha cambiado; sigue sin estar regulada y es responsable de abusos de los derechos humanos y de contaminación ambiental en todo el mundo. La «minería verde» no existe. Es un oxímoron.  Al igual que la industria del petróleo y el gas, la minería de metales y minerales avanza en la extracción sin control y según el principio económico del crecimiento y el beneficio sin límites. Es este mismo crecimiento ilimitado, el consumo sin fin y la mentalidad extractiva impulsada por el beneficio es lo que nos ha traído hasta la crisis climática en primer lugar. Las que se producen y avanzan con la misma mentalidad nos parecen falsas soluciones. Sólo desplazan los impactos perjudiciales de un lugar a otro, en lugar de abordar el núcleo del problema: el consumo excesivo de ciertas clases y regiones a expensas de otras. A esto nos oponemos con la propuesta de una transformación justa (ver en Demandas y Principios).

Observamos que la  expansión espectacular de la industria de las baterías de iones de litio se apoya en gran medida en las necesidades de la industria del automóvil. La gran mayoría de los vehículos eléctricos producidos y previstos son automóviles privados, una de las industrias que ha acelerado de forma espectacular la expansión de los combustibles fósiles del siglo XX, con sus infraestructuras asociadas (industria del hormigón pesado con combustibles fósiles) y modos de vida y la planificación urbana insostenibles. Algunas de las principales empresas del sector han actuado en contra del interés público, la salud pública y el clima (un ejemplo reciente y dramático es el Dieselgate, que implicó a varios fabricantes de automóviles europeos). Son unas empresas de la industria del automóvil con un historial terrible las que se proponen conducirnos ahora hacia un futuro sostenible.

Se prevé que un rápido aumento de los vehículos eléctricos privados dará lugar a una disminución más lenta de las emisiones de carbono que la que se conseguiría con una rápida transición alternativa hacia el transporte público y de tracción humana. Para evitar la destrucción ecológica y los efectos negativos en las comunidades situadas en primera línea, así como el aumento asociado de las emisiones de GEI procedentes de la extracción y producción de materias primas, es necesario un cambio agresivo hacia el uso del transporte público y de tracción humana.

La justicia energética integral debe abordar este problema fundamental que conlleva intentar combatir la crisis climática sustituyendo las viejas tecnologías que dañan el medio ambiente por nuevas tecnologías que también dañan la Naturaleza y perjudican a las comunidades y los ecosistemas. En este sentido, creemos que no se trata de una «transición», o como quiera que se llame, sino de una verdadera transformación para el bienestar de la humanidad y la Naturaleza. Creemos que todas las fuentes de energía del futuro deben ser compatibles con el bienestar de la Naturaleza y ser informadas y estar elaboradas por diversas comunidades. De lo contrario, no podrán estar estructuradas para defender nuestro bienestar. Por el contrario, se hará únicamente en torno a los intereses de unos pocos, principalmente para obtener beneficios.

PRINCIPIOS Y DEMANDAS: Hacia una transformación justa

Basándonos en experiencias y testimonios inmediatos desde nuestras comunidades y en los impactos que detectamos en nuestros entornos naturales, en el agua, las plantas y la vida animal, creemos que la minería del litio no es ni puede etiquetarse como «sostenible», ni puede promoverse ni desplegarse como la estrategia principal para abordar la crisis climática (ver más abajo los Principios que esbozamos para una transformación justa ).

El desarrollo sostenible no es «sostenible» si repercute negativamente en la salud y el bienestar de los seres humanos y de la naturaleza no humana ahora y en las generaciones venideras.

El litio y sus tecnologías asociadas (por ejemplo, las baterías de iones de litio) no son 100% «limpios» ni «verdes», diga lo que diga la industria. Tampoco están «libres de emisiones» en ningún plazo previsible. No apoyamos ninguna iniciativa de lavado verde de la industria minera y rechazamos la noción y la promoción de la minería «verde», «inteligente desde el punto de vista climático» o las afirmaciones infundadas de minería «responsable», que sirven principalmente para ocultar las realidades de la extracción, y avanzar y excusar las agendas consumistas en las regiones ricas del mundo.

Por lo tanto, creemos que el litio no debe promoverse indiscriminadamente como un mineral «verde» para la llamada «transición energética». Muy al contrario, como demostramos, los impactos de la minería y del procesamiento del litio están en contradicción con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, las reivindicaciones fundamentales de Justicia Climática, los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza.

Reconocemos que los ecosistemas únicos de los salares, sus habitantes animales y humanos soportan el peso de la minería del litio en Chile, Argentina y, pronto, Bolivia. Los costos ambientales y sociales de la sobreexplotación del litio en los salares y humedales altoandinos continúan la huella histórica del extractivismo colonial en los territorios indígenas andinos. Mientras que la vida humana y no humana en el Salar está expuesta a los impactos del calentamiento global y del extractivismo, los usuarios finales privilegiados están en otros lugares, la UE importa actualmente el 78% del litio de Chile.

En lugar de apoyar activamente un aumento exponencial de la producción y uso de litio, exigimos que nuestros gobiernos persigan políticas de búsqueda no minera de fuentes de litio  (como el reciclaje y la recuperación de materiales). Exigimos políticas y planificación de una economía circular en la que poder apoyar este decrecimiento de la minería. Como alternativa a convertirnos en sumisos a la llamada «minería verde» de la industria para hacer frente a la crisis climática, debemos tratar de desarrollar economías circulares, que apoyen sociedades más inclusivas y equitativas, y que funcionen bajo una mentalidad totalmente diferente: limitando la necesidad de extracción. 

No nos impongan por la fuerza «soluciones desarrollistas». Déjennos poder decidir libremente sobre nuestras vidas, y que nuestros hijos, y los hijos de sus hijos, sean libres de elegir cómo vivir sus vidas en paz. Quienes habitamos en las proximidades de los proyectos de litio tenemos los mismos derechos humanos que los demás, y nuestros medios de vida tienen el mismo valor y dignidad que cualquier otro.

En lugar de promover soluciones de mercado a una crisis civilizatoria, los países y las empresas responsables de la crisis deben reconocer inmediatamente su deuda climática y compensar a los países y comunidades explotados y más vulnerables por los daños que han causado.

Hay una gran variedad de formas de vida, comunidades, ecosistemas y biodiversidad en este planeta; una transformación verdadera y justa prestará mucha atención y estará en íntima sintonía con el amplio rango de valores y existencias únicas que encarnan. La transformación debe estar liderada por las comunidades de diversas formas, diseñadas adecuadamente para satisfacer las necesidades específicas y la realidad contextual en las localidades en las que existen, para respetar y preservar efectivamente esa diversidad.

Si la «transición» energética propuesta nos pide que ignoremos los derechos y los deseos y la voluntad de las comunidades, así como las necesidades y los derechos de los otros no humanos y de la naturaleza, es una señal de que nuestra visión no la están dirigiendo las personas correctas. Es una señal de que la llamada agenda «verde» está siendo impuesta a las comunidades por oportunistas empresariales, un truco para mantener los negocios como siempre.

Necesitamos un movimiento colectivo de  base amplia, informado y profundamente respetuoso con la gran diversidad del planeta, para garantizar una verdadera transformación hacia un futuro más justo desde el punto de vista social y ambiental. Un modelo de «transición» energética que viola los derechos de la comunidad y de la naturaleza no nos conducirá a la visión global y a la transformación social y ecológica que necesitamos para abordar el cambio climático y ofrecer justicia climática.

Creemos que las voces de las comunidades deben ser fundamentales en cualquier intento de imaginar el uso y la producción de energía, empezando por respetar la negativa de las comunidades a dar su consentimiento a las minas de litio.

Esperamos que nuestras voces y los ejemplos que ofrecemos de nuestros desafíos, ver CASOS más abajo, contribuyan a tener una conversación más amplia y significativa sobre nuestro futuro colectivo y el bienestar de todas las especies de nuestro planeta.

Principios hacia una transformación justa

  • Reducir la demanda de materiales y energía. Debemos apuntar a políticas y prácticas que reduzcan agresivamente el consumo y el crecimiento económico sin restricciones, y en su lugar promover y apoyar el transporte público, desarrollar y proporcionar otras alternativas a los viajes en vehículos individuales, y prestar atención a nivel de diseño a la reparación, reutilización y reciclaje de baterías y otros productos.

  • Promover una evaluación imparcial de las propuestas mineras para las comunidades de primera línea. Las comunidades deben ser capaces de comprender plenamente las consecuencias de un proyecto minero propuesto: ser capaces de evaluar qué cambios en la mina pueden ser necesarios para satisfacer las necesidades/intereses de la comunidad, si van a estar de acuerdo con su implementación, o determinar si no hay un plan minero aceptable.

  • Reconocer que las comunidades tienen Derecho a Decir No. Las comunidades de primera línea se ven obligadas a soportar los efectos de una mina en el futuro por el bien de la comunidad global. Después de una evaluación independiente plenamente informada, deberían seguir teniendo el derecho legal de negarse a acoger un proyecto minero.

  • Abordar el cambio climático desde una perspectiva holística y de justicia ambiental hacia una transformación justa. La minería es intrínsecamente destructiva, lo que incluye la obstaculización de la capacidad propia de la naturaleza para moderar el clima, la pérdida de valiosa biodiversidad y consecuencias desproporcionadas sobre algunas comunidades.  Todo ello debe ser reconocido y abordado de forma expresa en la política y en la práctica de la acción climática.

  • Acabar con la impunidad corporativa. Promover tratados jurídicamente vinculantes sobre las empresas y los derechos humanos, garantizar unas obligaciones de consulta sólidas y unos mecanismos de cumplimiento que conlleven sanciones legales y fiscales si no se cumplen en su totalidad, y hacer cumplir unos límites normativos suficientes para la protección medioambiental y social según los estándares más estrictos.

CASOS: Específicos de comunidades

Salar de Atacama, Antofagasta, Chile

Los proyectos de litio en este salar están en manos de SQM (Chile, China) y Albemarle (EE.UU.) y principalmente (aunque no sólo) utilizan la salmuera, mientras que los proyectos de cobre Minera Zaldívar (Antofagasta Minerals, Barrick) y Minera Escondida (BHP, Río Tinto) están utilizando ingentes cantidades de agua dulce desde el inicio de sus operaciones. SQM y Escondida han sido acusadas formalmente de causar impactos ambientales y de excesiva extracción de agua en varios salares como Atacama, Punta Negra y Llamará. La extracción masiva de agua dulce y salmuera (180 millones de litros/día aprox.) tiene lugar cerca de humedales protegidos y de asentamientos humanos de comunidades indígenas atacameñas y otras comunidades no indígenas que dependen de la agricultura a pequeña escala y del turismo.

Nunca se ha llevado a cabo una evaluación ambiental adecuada ni una consulta indígena/pública acerca de la extracción de litio. A pesar de la falta de conocimiento independiente y suficiente sobre la hidrología y la creciente evidencia de transformaciones ecológicas en el Salar de Atacama, no se ha respetado el principio de precaución. También es importante señalar que el gigante del litio SQM ha estado vinculado a la dictadura de Pinochet desde su privatización y en democracia ha estado involucrado en corrupción, fraude y financiación ilegal de varias campañas políticas, incluyendo a la ex presidenta -y actual Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos- Michelle Bachelet y al actual presidente Sebastián Piñera. Este último ha sido recientemente denunciado en la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el estallido social iniciado en octubre de 2019. El polémico acuerdo CORFO-SQM se firmó en 2018 justo antes de que Bachelet dejara su cargo, permitiendo a SQM extender su contrato en el Salar de Atacama. Actualmente, la misma empresa está desplegando una agresiva campaña de maquillaje verde que mezcla a la iglesia católica local, fundaciones de reciente creación y medios de comunicación locales. La estadounidense Albemarle, por su parte, enfrenta una huelga en la que los sindicatos denuncian persecución y afirman que la transnacional no informa debidamente a sus trabajadores sobre los impactos ambientales de la extracción de salmuera y agua dulce en medio de su proceso de expansión.

Salar de Maricunga, Atacama, Chile

El Salar de Maricunga ha sufrido los impactos de la minería de oro en las garras de la minera canadiense Kinross, responsable de la profanación de unas 70 hectáreas en el corredor biológico Pantanillo-Ciénaga Redonda, parte del Sitio Ramsar Complejo Lacustre Laguna del Negro Francisco y Laguna Santa Rosa. Sin embargo, el gobierno ha aprobado -en medio de la pandemia- proyectos de litio sin la debida evaluación ambiental ni la Consulta Libre, Previa e Informada CPLI a las comunidades indígenas colla afectadas por estas actividades. Esto se debe a que las empresas no reconocen los impactos sociales de la extracción de salmuera en este Salar como sucede en el caso del pueblo atacameño del Salar de Atacama, mientras las autoridades ambientales consideran aceptable esta situación. Actualmente los proyectos más avanzados son:  Minera Salar Blanco S.A. propiedad de la australiana Lithium Power International Limited (51%), la chilena Minera Salar Blanco S.p.A. (31%) y la canadiense Bearing Lithium Corp. (18%); y Sales de Maricunga, controlada por el Grupo Errázuriz (55%) y el taiwanés Simbalik Group (45%). 

Salar de Coipasa, Oruro Dept., Bolivia

Situado en la región de Tarapacá y atravesado por la frontera boliviana, el salar de Coipasa está en disputa desde que las comunidades aymaras locales rechazaron los trabajos de exploración llevados a cabo por la canadiense Lithium Chile, debido a los posibles daños en los humedales que albergan tanto la fauna como el ganado (alpacas). Este conflicto llevó a que la empresa emprenda acciones legales contra la Comunidad Indígena de Ancovinto. No se ha aplicado la Consulta Libre, Previa e Informada CPLI y las autoridades locales denuncian la falta de apoyo del estado de Chile y expresan preocupación por las profundas divisiones entre las comunidades como efecto de los acuerdos con Lithium Chile.

Otros conflictos actuales y potenciales por la explotación de los salares en el Cono Sur están en las provincias argentinas de Catamarca, Salta y Jujuy y en el departamento boliviano de Potosí.

Thacker Pass, Nevada, USA

Es previsible que la mina de litio de Thacker Pass, en el norte de Nevada (Estados Unidos), propuesta por la empresa Lithium Nevada/Lithium Americas, destruirá un hábitat crítico, perturbará la capacidad de la comunidad agrícola cercana para obtener su sustento y destruirá un importante sitio cultural de la comunidad tribal de Fort McDermitt. El proyecto se autorizó sin la debida consulta ni consentimiento de la tribu Paiute y Shoshone de Fort McDermitt y de muchas otras tribus vinculadas a Thacker Pass.  La autorización se otorgó a pesar de la clara y firme oposición de las comunidades agrícolas locales y rurales de Orovada y Kings River Valley. Se sabe que la contaminación de las aguas subterráneas persistirá durante más de 300 años si no se trata activamente de forma indefinida.

Rhyolite Ridge, Nevada, USA


El proyecto de la mina de litio-boro Rhyolite Ridge, en el condado de Esmeralda (Nevada, Estados Unidos), propuesto por la empresa Ioneer, llevaría muy probablemente a la extinción de una especie endémica. La flor, trigo sarraceno de Tiehm, sólo se conoce en la zona que quedaría afectada por la mina. A pesar de que la empresa minera y los organismos reguladores están en conocimiento de este dato, persisten en su intento de explotar la mina en ese lugar, intentando diversas tácticas para eludir la responsabilidad hacia la especie vegetal y la biodiversidad local (y también global, en última instancia).  Además, trabajan activamente para evitar que el público conozca la existencia de la flor endémica, información que ha salido a la luz pública gracias a la denuncia de un whistle blower (denunciante anónimo) de una agencia oficial y a una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información. 

Jadar, Serbia

En 2004, Río Tinto descubrió depósitos de litio y borato en el fértil valle del río Jadar, al oeste de Serbia. Desde entonces la empresa continuó investigando secretamente y gran parte de la información no se ha hecho pública. A finales de 2019, se realizaron las primeras perforaciones para la investigación de la zona de diques de colas para los residuos en Radjevina, región vecina del valle de Jadar. Esto despertó la preocupación de la comunidad local. Al mismo tiempo, en diciembre de 2019 se celebró un debate público para la aprobación del plan espacial, que se aprobó en febrero de 2020. El plan espacial es ilegítimo en muchos aspectos: la mayoría de la comunidad local no fue informada del mismo, el proyecto no estaba finalizado en ese momento (y en mayo 2021 todavía no lo está) y las reservas de mineral no fueron declaradas.

Sobre la base de este plan ilegítimo, la empresa continúa la investigación, junto con las instituciones gubernamentales, cambia la clasificación de las tierras agrícolas por la de tierras de construcción sin el consentimiento de los propietarios (que debido a ello sufren daños y perjuicios) y comienza a comprar propiedades en la ubicación planificada para la mina,  amenazando a los propietarios de que si no acceden a vender sus propiedades, se las quitarán de todas formas en el proceso de expropiación, aunque el interés público nunca haya sido declarado para este proyecto.

Como vemos, no se respetan los derechos humanos básicos a estar debidamente informados y a tomar decisiones sobre nuestro futuro. La vida de las personas, los Derechos de la Naturaleza y el patrimonio cultural han sido completamente ignorados y descuidados en aras del beneficio privado.

La iniciativa local que se opone al proyecto exige la abolición del  plan espacial ilegítimo y una moratoria permanente de las minas de litio.

En estos momentos, tres empresas diferentes están explorando en búsqueda de litio en todo el país, ante el auge de la minería.

No queremos que se dañe la naturaleza y el patrimonio cultural ni que se destruyan para llevar a cabo proyectos nefastos como el de Jadar. Conscientes de que la minería verde no existe y de que la demanda de litio es todo menos justificada en el sentido del cambio climático, estamos trabajando para detener este proyecto con la esperanza de que esto ayude a todas las demás regiones de Serbia a salvarse de los efectos nocivos de un extractivismo que es innecesario. Sabiendo que el único cambio verdadero es el cambio sistemático que se basa en la educación, nuestra tarea no es sólo detener este proyecto, sino abogar por los Derechos de la Naturaleza, el Derecho a Decir No e informar a las comunidades locales de lo que realmente es el extractivismo.

En el siglo en el que el Agua y los Alimentos tienen un valor estratégico, decimos firmemente No a la Mina, Sí a la Vida.

Mina do Barroso, Portugal

Impulsado por afirmaciones engañosas sobre las reservas portuguesas de litio, los beneficios medioambientales y financieros que se obtendrían y la promesa de construir una cadena de valor en torno al mismo, el gobierno portugués se sumergió y comenzó a promover fuertemente la minería, atrayendo la atención de empresas mineras de todo el mundo. Una clase política equivocada y mal informada que busca soluciones políticas, económicas y medioambientales rápidas, junto con un sistema de licencias permisivo, dieron lugar a una oleada de prospecciones y concesiones mineras a empresas con distintos niveles de experiencia y capacidad. Además, está previsto un concurso internacional de litio que abarcará ocho regiones portuguesas. Dos de ellas son colindantes y se centran en la «Mina do Barroso» que, junto con otras ocho licencias concedidas en los últimos años, está rodeada pero excluida de la licitación.

La propuesta «Mina do Barroso» está situada en la región de Barroso, al norte de Portugal, reconocida por la FAO como Patrimonio Agrícola de Importancia Mundial. Se planifican varias minas de litio a cielo abierto en unaextensa zona verde y rica en agua. Amenaza el modo de vida sostenible de las comunidades que viven allí desde hace más de ocho siglos. Las licencias se concedieron y modificaron sin que se realizara una consulta pública efectiva, lo que dio lugar a unas extensas prospecciones, muy agresivas sin oposición, alimentando la especulación y llevando a la minera junior Savannah Resources, que cotiza en el AIM y es propietaria de la licencia, a hacer fantásticas afirmaciones sobre el potencial de la mina. Conmocionada, indignada y preocupada por los planes y la falta de supervisión gubernamental y de un control y una licencia responsables, la comunidad está decidida a detener las minas a toda costa. El replanteamiento de la Evaluación de Impacto Ambiental elaborado por la empresa ha aumentado nuestra preocupación y creemos que, si se aprueba el proyecto, nos enfrentamos a un desastre sin precedentes. Además, si se aprueba la EIA y los planes del gobierno siguen adelante, toda la región de GIAHS Barroso está en peligro, al igual que otras seis zonas igualmente extensas y sensibles desde el punto de vista ambiental en el norte y centro del país.

Cáceres, España

PROYECTO CONTIGUO A LA CIUDAD DE CÁCERES:

Comunidad en resistencia: Plataforma Salvemos la Montaña de Cáceres. 

La montaña que rodea la ciudad de Cáceres, «Sierra de la Mosca», es un sitio geológico con un relieve característico de los Apalaches, y se constituye con un mantón de biodiversidad mediterránea que mantiene saludable nuestra ciudad y nuestra comunidad de 95.000 personas, creando también muchas actividades económicas con respecto a nuestro medio ambiente. Nuestra región es muy seca, y esta montaña y el sistema kárstico que pisamos hicieron posible que se habitara desde el tiempo de nuestros antepasados neandertales.

  • Proyecto Valdeflores: permiso de extracción denegado en 4-2021. A la espera de la restauración del área de exploración. Empresa: la australiana Infinity Lithium Corporation y la española SACYR. 
  • Ampliación del proyecto Valdeflores: fase de exploración en la que se aceptaron los permisos.  Se presentaron demandas colectivas. Todavía se esperan respuestas. Empresa: La empresa australiana Infinity Lithium Corporation tiene una participación del 75% en la empresa conjunta Tecnología Extremeña Del Lito S.L. («TEL»).

Hay muchas empresas interesadas en la zona de Valdeflores, que esperando a que Infinity Lithium se retire:

  • Proyecto Romolus – Fase: permisos de exploración solicitados. Empresa: la alemana AMG Lithium GmbH.  
  • Ampliación de Romolus – Fase: permisos de exploración solicitados.  Empresa: AMG Lithium GmbH.  
  • Proyecto San José – Fase: solicitud de permisos de exploración. Empresa: la española Valoriza Minería SL (filial de la empresa española SACYR).
  • Proyecto Extremadura S. D. – Fase: solicitud de permisos de exploración. Empresa: Española Castilla Mining SL

Proyectos en otras zonas de nuestra montaña La Sierra de la Mosca, a menos de 5 kms. de la ciudad de Cáceres, con minerales necesarios para la obtención de carbonato de litio:

– Proyecto Trasquilón – Fase: se han evaluado los permisos de exploración. Se han presentado demandas colectivas. Aún se esperan respuestas. Empresa: Española Grabat Energy.

Desde que en 2017 se iniciara la tramitación administrativa del proyecto Valdeflores y Ampliación a Valdeflores, la empresa dice de esta zona que tiene el mayor potencial extractivo de litio de Europa, el tercero del mundo, como se dice de cada nuevo proyecto que se quiere impulsar. En varias ocasiones han anunciado importantes inversiones, e incluso la posible construcción de una industria de refinado de litio.

El proyecto de Valdeflores no llegó a la fase extractiva, debido a la oposición social de cuatro años, que ha presionado desde a políticos e instituciones locales hasta las autoridades europeas para que se opongan al proyecto. El proyecto de Valdeflores es irrealizable e ilegal por su proximidad a nuestra ciudad (menos de 2 kms.), y la única opción que le ha quedado al gobierno regional ha sido anular los permisos, provocando la propia caída de la empresa australiana Infinity Lithium Corporation en la bolsa ASX.

Todavía se espera que restauren los daños causados por sus trabajos de exploración ilegal, sobre lo que existe una sentencia judicial. Como reacción, la empresa pretende demandar al gobierno regional.

Para el proyecto Ampliación de Valdeflores, consiguieron permisos de exploración con muchas restricciones en 11-2020. Parece que no es tan interesante para ellos en cuanto a la extracción de litio, porque el área a cielo abierto se localiza en el proyecto Valdeflores, pero pueden buscar carbonato y otros minerales.

Nuestra tierra no estará segura hasta que se resuelvan todas las demandas, y hasta que nuestra Montaña obtenga una protección oficial que nos garantice que estará libre de amenazas mineras para las futuras generaciones.

Cañaveral, España

Comunidad en resistencia: Plataforma No a la mina de Cañaveral. 

– Proyecto Las Navas en Cañaveral – Fase: extractiva con permisos aceptados en 2020. Empresa: Lithium Iberia.

Como muestra de cómo se maneja la política europea, se pueden leer las declaraciones de Phi4Tech: «Phi4tech, junto al Presidente regional de Extremadura y el Secretario General de Industria en España, han anunciado formalmente en una conferencia de prensa – el 24 de marzo de 2021 – el primer proyecto integrado de baterías en el sur de Europa, que incluye en la misma región, un proyecto de extracción y refinado de litio – Lithium Iberia -, un proyecto de extracción de níquel y cobalto – Aguasblancas -, una planta de fabricación de cátodos, y una planta de fabricación de células de 10 GWh. La inversión total para dicho proyecto es de 1000M€, de los cuales ya han conseguido 600M€. Además, este proyecto integrador ofrecerá más de 1300 oportunidades de empleo directo para la región».

Según la Política Europea de Materias Primas, la Junta de Extremadura promueve la industria extractiva exponiendo los terrenos concesionables y las «administraciones amigas» en la web.

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